Ser orador se aprende, como se aprende casi cualquier otra cosa. Demóstenes, gran orador griego de la antigüedad , era tartamudo y su vocecilla carecía de vigor y energía.
Pues bien, la tradición
nos refiere cómo se llenaba la boca de guijarros e iba a ensayar sus discursos
a orillas del mar, allí donde el ruido de las olas era más fuerte, hasta que su voz se robusteció y desapareció todo resto de tartamudez.
A continuación les dejo el taller y documentos necesarios para su realización:
TALLER
COMUNICACIÓN ORAL
INFORMACIÓN DE EXPOSICIÓN
HABLAR EN PUBLICO (LUIS PUCHOL)




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